El mundo taurino está de luto, Descanse En Paz Ernesto San Román «El Queretano»

Por Francisco Bonet

QUERÉTARO, QRO., marzo 09 de 2021.- El mundo del deporte taurino en Querétaro y el mundo, está de luto, pues partió Ernesto San Román «El Queretano».

Ernesto San Román Sandoval o «El Queretano» (1947-2021), fue matador de toros mexicano, nacido en Querétaro el 18 de febrero de 1947 y en el mundo de los toros es conocido por el sobrenombre de «El Queretano».

Alentado desde su infancia por una firme vocación taurina, comenzó a frecuentar tientas, capeas y festejos menores hasta que logró ser incluido en los carteles de una novillada para espadas noveles celebrada en su ciudad natal, donde estrenó su primer traje de luces y consiguió el impulso decisivo para orientar definitivamente su andadura novilleril.

Así, tras cosechar un buen número de éxitos en diferentes novilladas, el día 19 de febrero de 1968 recibió la alternativa en el coliseo taurino de Querétaro, apadrinado por el matador catalán Joaquín Bernardó y Bartoméu, quien, en presencia del diestro de Chihuahua, Raúl Contreras Espinosa «Finito», que hacía las veces de testigo, le cedió los trastos con los que había de dar lidia y muerte a estoque a un astado criado en las dehesas mexicanas de Santoyo, que atendía a la voz de Jacinto.

Dos años después, cuando sus buenas actuaciones en las plazas aztecas habían consolidado a «El Queretano» como uno de los principales matadores del escalafón taurino mexicano, Ernesto San Román decidió afrontar el paso decisivo en la carrera de cualquier torero hispanoamericano y cruzar el Atlántico para presentarse en la cuna del Arte de Cúchares.

El día 30 de agosto de 1970 cruzó el redondel madrileño de la plaza Monumental de Las Ventas para confirmar, ante la primera afición del mundo, la validez de su título de doctor en tauromaquia.

Venía, a la sazón, acompañado por su padrino, el coletudo sevillano Juan Antonio Alcoba Rosa «Macareno», quien, bajo la atenta mirada del espada salmantino, Sebastián Martín Lorenzo «Chanito», que comparecía en calidad de testigo, facultó a «El Queretano» para que muleteara y despenara a Torero, un burel negro bragado que había pastado en las dehesas de Juan Guardiola Soto.