Biorresonancia cuántica: ¿es posible sanarse energéticamente?

Por Joaquín Antonio Quiroz Carranza (Más información: El Ahuehuete, herbolaria, Niños Héroes 41 esquina Matamoros, local 3. Centro, Tequisquiapan, Querétaro.442-3775127, 414-1070194 y 427-1212508. contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx)

TEQUISQUIEPANA, QRO., 11 de octubre de 2018.- Los integrantes de cada especie biológica establecen interacciones con individuos de la misma o diferente especie, y cada uno de ellos con su entorno. Estas relaciones pueden ser de carácter biológico, relacional, emocional, ambiental y ,particularmente en el ser humano, se dan relaciones sociales de producción, económicas, culturales, entre otras.

Las relaciones o interacciones mencionadas se llevan a cabo mediante flujos o intercambios energéticos. Las formas de interacción energética entre los organismos y su entorno son mediante intercambios térmicos, mecánicos, químicos, eléctricos, electromagnéticos, vibracionales y metabólicos. El cuerpo de los animales superiores–incluido el ser humano- funciona con energía metabólica, la cual se transforma en energía mecánica y genera movimiento, así como en energía térmica, y también con energía eléctrica.

Cuando los parámetros energéticos se modifican, el equilibrio dinámico se altera generando patrones fuera del promedio, que se manifiestan como una dolencia, afección o enfermedad. Por ejemplo, si la energía metabólica se reduce o aumenta debido a la excesiva presencia o ausencia de carbohidratos y oxigeno –materiales indispensables para la formación de la biomolécula adenosin trifosfato (ATP)-, el organismo manifiesta a corto o largo plazo afecciones diversas que van desde agotamiento, hiperglucemia y otras.

La energía eléctrica endógena registrada en milivolts (10-3 voltio) se utiliza para la transmisión de la información que se recibe del exterior. Los órganos de los sentidos captan las señales y la envían el cerebro y de éste hacia los órganos, glándulas y músculos correspondientes para generar una respuesta. Si la energía eléctrica aumenta o disminuye por efecto de estresores externos, se presentan respuestas o síntomas que evidencian una dolencia o afección. La energía eléctrica que utiliza el organismo se denomina potencial de acción o impulso eléctrico, ésta viaja a lo largo de la membrana celular. Su función es transportar información entre unos tejidos y otros lo que hace que sea una característica esencial para la vida.

La función del cerebro es interpretar y procesar la información que recibe del exterior y del interior mediante estímulos eléctricos para enviar la respuesta que permita recuperar la homeóstasis o equilibrio dinámico. Por ejemplo, ante un estimulo luminoso, los ojos llevan la información al cerebro mediante impulsos eléctricos y, como respuesta, el cerebro ordena cerrar los ojos. También factores externos como aromas, colores, tonalidades, texturas, entre otros, pueden generar recuerdos en forma de impulsos eléctricos que provocan alegría, tristeza, odio u otras respuestas emocionales.

Los impulsos eléctricos son la vía fundamental de trasmisión de códigos neurales. Su alteración puede modificar el desarrollo o el control y coordinación centralizados de órganos y tejidos. Dichos impulsos pueden ser medidos y cuantificados por técnicas de electrofisiología (disciplina que estudia las propiedades eléctricas de células y tejidos biológicos), neurochips y, particularmente con la biorresonancia, pueden ser armonizados. Cuando disminuye la velocidad de desplazamiento de un potencial de acción o impulso eléctrico se manifiestan diferentes dolencias, corrigiendo dicho desplazamiento es posible eliminar la afección.

Por ejemplo: mediante un electroencefalograma se pueden identificar patrones eléctricos medidos en hercios (pulsos eléctricos emitidos por segundo): cuando la frecuencia está entre 4 y 7 Hz (Hertz) se conoce como estado teta o de sueño ligero, entre 0.5 y 3.5 Hz se le conoce como estado delta o de sueño profundo.Entre 8 y 13 Hz se conoce como ritmo alfa y corresponde a un estado de relajación, más de 13 Hz se conoce como estado beta o de alerta.

Utilizando procedimientos y tecnologías apropiadas, como la biorresonancia cuántica, se logra normalizar el voltaje del organismo, es decir armonizarlo o equilibrarlo para sanar las dolencias, por lo que estos procedimientos pueden considerarse parte de la medicina energética o también llamada cuántica, por el hecho de que la energía esta almacenada en paquetes o “cuantos” (palabra que deriva de “cantidad de energía”), denominados así por el físico Max Planck. Por ejemplo, los cuantos de luz, fueron denominados fotones por Albert Einstein.